Ese sábado el auto acoderó al borde de la acera como otras ocasiones.
Finalmente salió ayudada por la enfermera y la hija y partieron.
Pasando La Carolina llegaron a la la Quiteño Libre.
El portero y la perrita ayudaron en el desembarque.
-Me gusta venir a tu casa- dijo saliendo de su ensimismamiento.
-¿Parlez vous francais?-
El Pichincha decoraba luego de los días fríos de gripe porcina.
En el mural su nieta le dibujó hace años cocinándole chochos.
Mondongo y cola. –Prefiero Guitig- dijo.
- El Drake no es igual que las Damas Chinas- añadió.
- El lunes me cambian de cuarto- se depidió….